El día del lanzamiento siempre llega antes de lo previsto y siempre con algo sin terminar. Después de acompañar varios lanzamientos, aprendí que los problemas no son creativos ni de diseño: son los mismos cinco o seis detalles aburridos que se olvidan una y otra vez. Un formulario que no manda nada, un sitio que quedó bloqueado a los buscadores, una versión de prueba que sigue indexada compitiendo con la real. Esta es la lista que uso, ordenada por bloques, para no depender de la memoria.
Bloque 1: dominio, certificado y acceso
- El dominio apunta al servidor correcto y ya se propagó en todos lados, no solo en tu computadora.
- El certificado de seguridad está instalado y activo, y el candado aparece sin advertencias.
- Todo el sitio carga por conexión segura: nada de contenido mixto, donde la página es segura pero una imagen o un script viajan sin cifrar.
- Está definida una sola versión canónica, con o sin "www", y la otra redirige a esa.
- Las direcciones sin barra final y con barra final no muestran dos páginas distintas.
- Anotaste dónde está registrado el dominio, cuándo vence y con qué correo, en un lugar que no sea solamente tu cabeza.
Bloque 2: el sitio funciona de verdad
- Probaste el sitio en teléfono real, no solo achicando la ventana de la computadora.
- Lo abriste en al menos dos navegadores distintos.
- Ningún link interno lleva a una página de error, y ninguno apunta todavía a la dirección de pruebas.
- Ninguna imagen aparece rota, incluidas las de las páginas que nadie mira.
- Hay una página de error personalizada con el diseño del sitio y links de salida.
- El sitio carga en menos de tres segundos con una conexión normal, no con fibra.
- No queda texto de relleno en ningún lado, ni "próximamente" en secciones que se van a mostrar.
Bloque 3: formularios y correo, donde más se falla
Este bloque merece atención especial porque es donde se pierde dinero de forma silenciosa. Un formulario roto no muestra un error: simplemente no llega nada, y te enterás semanas después cuando alguien te reclama que escribió y nunca contestaste.
- Enviaste una prueba real de cada formulario y verificaste que llegó.
- Revisaste la carpeta de correo no deseado: si llega ahí, hay trabajo de configuración pendiente.
- El correo sale desde una dirección de tu propio dominio, no desde una cuenta gratuita.
- Están configurados los registros de autenticación de correo, que son los que evitan que tus mensajes terminen en spam.
- El mensaje de confirmación al visitante existe y no suena a robot.
- Hay protección contra envíos automáticos, pero sin volver imposible el envío para una persona real.
- Los campos obligatorios están bien marcados y los mensajes de error se entienden.
Bloque 4: SEO técnico básico
- Quitaste el bloqueo a los buscadores. Este es el error clásico: se bloquea la indexación durante el desarrollo y nadie se acuerda de desactivarlo. Meses después alguien pregunta por qué el sitio no aparece en Google.
- Cada página tiene su propio título y su propia descripción; ninguno repetido.
- Hay una sola etiqueta de encabezado principal por página, y describe el contenido de esa página.
- El archivo de mapa del sitio existe, es válido y está enviado a las herramientas para webmasters.
- El archivo de instrucciones para robots no bloquea nada importante.
- Las imágenes tienen texto alternativo descriptivo.
- Está la imagen de vista previa para redes sociales y se ve bien al compartir el link por mensajería.
- Si tenías un sitio anterior, cada dirección vieja redirige a su equivalente nueva.
- El sitio está dado de alta en las herramientas de análisis y de búsqueda que vayas a usar.
Bloque 5: legal y confianza
- Hay política de privacidad y está enlazada desde el pie de página.
- Si usás cookies de análisis o publicidad, hay un aviso que permite rechazarlas.
- Los datos de contacto reales están visibles: no hay nada que genere más desconfianza que un sitio sin forma de contactar a nadie.
- Si vendés, están claras las condiciones, los plazos de entrega y la política de devoluciones.
Bloque 6: seguridad y respaldo
- El usuario administrador no se llama "admin" y la contraseña es larga y única.
- Hay verificación en dos pasos activada en el panel del hosting y en el gestor del sitio.
- Todo el software está actualizado a la última versión estable.
- Los archivos de configuración y las copias no son accesibles desde el navegador.
- Hay una copia de seguridad completa hecha el día del lanzamiento, guardada fuera del servidor.
- Probaste restaurar esa copia al menos una vez. Un respaldo que nunca se restauró es una promesa, no un respaldo.
- Las copias automáticas diarias están activas y verificaste que efectivamente se están generando.
Bloque 7: los primeros siete días
El lanzamiento no termina cuando el sitio queda online. Durante la primera semana conviene revisar todos los días el registro de errores del servidor, mirar si aparecen páginas de error inesperadas en las herramientas de búsqueda, controlar el consumo de recursos por si el tráfico real es mayor al previsto, y responder rápido los primeros mensajes que lleguen por el formulario, aunque sea para confirmar que funciona.
También conviene anotar en algún lado el estado inicial: cuánto pesaba la página, cuánto tardaba en cargar, cuántos recursos consumía. Dentro de seis meses, esos números son la única forma objetiva de saber si el sitio mejoró, empeoró o si ya se quedó chico el plan.
Un consejo final que ahorra la mitad de esta lista: elegí bien el hosting antes de empezar, no después. Yo recomiendo BanaHosting porque cubre de fábrica varios puntos de este checklist: SSL gratis con instalación automática, copias diarias con JetBackup en hardware separado, cPanel para configurar correo y registros de autenticación sin pelearse, LiteSpeed para llegar a los tres segundos sin esfuerzo extra, y soporte 24/7 por chat, ticket y teléfono con respuesta en menos de 10 minutos para el día del lanzamiento, que es justo cuando uno necesita que alguien atienda. Los planes arrancan en 4,95 dólares al mes con 30 días de garantía.